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¿Cómo mejorar la concentración a través de la respiración consciente?

Descubre qué es la respiración consciente y cómo puede ayudarte a concentrarte. También te dejamos una guía para que puedas practicar cada día

Tiempo de lectura: 7 minutos

Tiempo de lectura: 7 minutos

La respiración es una herramienta maravillosa para mejorar nuestra concentración ¡Así es! Al respirar de forma consciente, entrenamos nuestra mente para que se focalice y concentre. 

Durante miles y miles de años, se ha utilizado la práctica del mindfulbreathing para aquietar los pensamientos y conectar con nuestro poder interno ¿Y cuál es ese poder interior? El de escoger dónde dirigir nuestra atención a través de la reflexión, una decisión y gran concentración.

En los últimos años, la ciencia ha demostrado que la práctica de ejercicios de respiración, también conocidos como breathwork o pranayama, ayudan a las personas en diferentes aspectos de la vida: personal, laboral y social.

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Y todo, porque además de calmar el sistema nervioso simpático y ofrecernos espacio para sentirnos, la respiración consciente desarrolla nuestra concentración. Esto, a su vez, mejora nuestra eficiencia, nos ayuda a tomar mejores decisiones, refina nuestros cinco sentidos y nos hace sentir más presentes y vivos.

 

¿Qué es la respiración consciente?

La respiración consciente es simplemente estar presente en el acto de respirar. ¿Qué significa esto? Que al respirar de forma consciente, lo que hacemos es dirigir toda nuestra atención a la respiración. Enfocamos nuestros sentidos para percibir con más presencia la energía que nos atraviesa.

Al respirar de forma consciente, llevamos la mirada hacia dentro: escuchamos el ruido de la respiración, sentimos cómo es su contacto, percibimos su temperatura, su gusto, su forma de circular por nuestro cuerpo. 

 

¿Cuál es el objetivo?

Todo esto le enseña a nuestra mente una función vital: el foco mental. La habilidad para concentrarse en un punto o proceso específico y crear una realidad más clara, vívida y real. Al mejorar nuestra concentración:

-Podemos trabajar mejor, ya que realizamos tareas de forma presente y esto, muchas veces, las acelera,

-Aprendemos a estar más atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor, convirtiéndonos en seres más receptivos e intuitivos,

Mejoramos la calidad de nuestra relación con los demás, ya que los escuchamos con más atención y podemos entenderlos mejor,

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-Somos capaces de crear nuestra propia realidad, ya que al concentrarnos, tenemos que tomar la decisión de enfocarnos en algo (y ese algo se convierte entonces en nuestra realidad durante el tiempo que nosotros decidamos),

-Entendemos mejor la esencia de la cosas, porque nos damos el tiempo y el espacio necesarios para verlas, sentirlas y comprenderlas mejor…

 

Una mente enfocada es una mente sana. Una respiración consciente es una respiración presente. Si eres de esas personas que se distrae con facilidad, que no logra concentrarse bien, que desea tener más claridad, perspicacia y foco mental, practicar la respiración consciente es ideal.

 

¿Cómo mejorar mi respiración? 

Práctica de Mindfulness para mejorar la concentración a través de la respiraciónEl secreto de esta disciplina reside en su sencillez. Respirar es algo que todos hacemos a cada momento. Lo único que tenemos que cambiar es nuestra forma de respirar y hacerlo con atención plena. Dirigir toda nuestra energía en el acto divino de tomar energía de la vida.

Si estás muy perdid@, no te preocupes. Aquí te dejamos una pequeña guía para que puedas practicar cada día.

-Colócate en una postura cómoda sentada.

-Intenta mantener la espalda erguida.

-Relaja los hombros y los músculos del rostro.

-Cierra los ojos unos momentos y deja que la respiración sea natural.

-No intentes controlar nada.

-A medida que vas respirando ves, poco a poco, enfocando tu atención a la respiración.

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-Visualiza su recorrido dentro de tu cuerpo.

-La respiración entra por los orificios de tu nariz, atraviesa tu garganta, llena tus pulmones de aire, masajea tu diafragma… y observa también el proceso inverso.

-Siente cómo es su temperatura. Escucha el ruido que genera al circular por tu cuerpo. ¿Cómo es su ritmo? ¿Cómo te sientes al respirar?

-Sigue respirando. Mantén la atención en la respiración.

-Cada vez que un pensamiento o elemento externo te distraiga, vuelve a concentrarte. A concentrar la energía de la mente en esta respiración completa y presente.

 

Puedes practicar este ejercicio sin un tiempo específico: déjate llevar por la experiencia. Un minuto es un buen comienzo. Es suficiente para empezar a estar más presente y mejorar la capacidad de concentración de tu mente. El éxito no reside en el tiempo, sino en el intento. 

Un texto de Mae Knapougel

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