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Los 3 problemas que causa el estrés a tu rostro y cómo evitarlo

La piel y el cerebro (y por ende, el estrés), están íntimamente conectados. Todo lo que afecta al cerebro, se ve reflejado en nuestra piel

Preguntamos a varios expertos sobre el tema para contártelo. Spoiler: ¡el tratamiento es más sencillo y económico de lo que te esperas!

Tiempo de lectura: 8 minutos

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El estrés es un estado de tensión física o emocional, pero no sólo nos causa ese malestar tan característico que muchos sentimos a menudo – tensión, dificultad, fatiga, desgaste, sensación de pérdida de control- si no que además, causa estragos en nuestra piel. Es lo que se conoce como “stress skin” y tiene sus consecuencias.

En el libro The beauty of dirty skin, la reconocida dermatóloga Whitney Bowe, explora la conexión de la piel con la salud emocional. Y a través de evidencia científica, explica cómo por ejemplo la falta de descanso puede manifestarse como una piel pálida y sin brillo; los períodos estresantes pueden traducirse en episodios de brotes de acné; o el estrés crónico y prolongado puede manifestarse como un envejecimiento prematuro con el tiempo

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El estrés modifica el sistema inmunológico, causando inflamación cutánea y bajando nuestras defensas, y también estimula la producción de adrenalina y de corticoides, lo que causa cambios en la misma. Conclusión: los factores estresantes mentales y emocionales, van a reflejarse de una manera u otra en la piel. Vamos a ver algunas de las alteraciones más habituales:

 

1.Arrugas/ envejecimiento de la piel

Todos sabemos que las pequeñas líneas o arrugas que aparecen en nuestra tez son a causa de la edad, de nuestras vivencias y por el simple hecho de ser seres humanos y gesticular, y no deberían molestarnos, ya que son completamente naturales. 

Sin embargo, el estrés es uno de los grandes promotores de estas conocidas archienemigas. Así es, el estrés puede contribuir a la formación de arrugas, y no nos referimos sólo a las típicas líneas de expresión que surgen en un entrecejo constantemente fruncido, si no a cualquier arruga en la cara.

“Las hormonas que produce el estrés, como el cortisol, degradan el colágeno y la elastina, las encargadas de que tu piel mantenga su estructura, firmeza y elasticidad” – nos cuenta Maria Vidal, médico y estudiante de la especialidad de dermatología médico-quirúrgica y venereología. “Y no sólo acaba con las moléculas que mantienen a nuestra piel joven y tensa, sino que también hace que su producción disminuya” – continúa la experta.

 

2.Sequedad

En un estudio reciente, sometieron a unos pobres ratoncitos a situaciones de estrés, no os imaginéis algo horrible…fue algo tan sutil como superpoblar su área vital, pues bueno, a los ratoncitos les gusta el espacio, y no reaccionaron bien, se estresaron. Sorprendentemente, al cabo de pocos días, desarrollaron una piel permeable, es decir, una piel incapaz de retener la humedad. Los científicos midieron algo llamado pérdida de agua transepidérmica y observaron la cantidad de agua que se evaporaba y salía de la piel de los ratones, y descubrieron que estaban completamente deshidratados. ¡Sólo por estar estresados!

Pues lo mismo pasa con nuestra piel en períodos de estrés, por mucha agua que bebamos o cremas que nos untemos, el problema tiene que resolverse de raíz.

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3.Acné 

La base de la asociación entre el estrés y la aparición o exacerbación del acné, está causada por una hormona de la que ya hemos hablado: el cortisol.

De acuerdo con un estudio publicado por el departamento de Dermatología y Venereología del Centro Hospitalario Universitario de Zagreb, el 50% de mujeres de entre 25-40 años declaró que en periodos de mucho estrés o ansiedad, notaban la aparición de acné.

En la investigación, se observa la alteración del cortisol debido al estrés. Los altos niveles de cortisol desencadenados por el estrés, activan las glándulas sebáceas y provocan el taponamiento de los poros. 

Vidal nos lo explica de manera sencilla “Es el combo perfecto: exceso de sebo, que deriva en la obstrucción de los poros, que provoca (en la mayoría de los casos), la aparición de granos o espinillas. Si a eso, le sumamos que cuando estamos estresados tendemos a tocarnos la cara más a menudo, arrastrando la suciedad y bacterias que tenemos en las manos y obstruyendo (aún) más los poros, la situación empeora. Por no mencionar que también causa inflamación al cuerpo, afectando al sistema inmune y dificultando a nuestro organismo la recuperación de la normalidad.”

El acné por estrés no viene solo, suele traer a más amigos: “puntos negros, puntos blancos, poros abiertos, brillo, piel irregular o granulada, etc.”- continua explicando la doctora. Además de estas 3 patologías, muy a menudo el estrés también provoca psoriasis/eccemas o rosácea, de los que hemos hablado hace poco en el blog. 

 

¿Cómo tratar el estrés?

La cuestión es que no hay ninguna solución tópica que pueda reducir el estrés. Si la hubiera, probablemente se agotaría en todas partes.Sin embargo, puedes trabajar para aliviar el estrés en tu día a día. Así que el primer paso es encontrar una actividad que mitigue el estrés y que te guste.

Piensa en aquello que te calme, te traiga paz y te haga desconectar: hacer yoga, escuchar música, meditar, pasear a tu perro… aunque no lo parezca, esto puede tener un impacto directo en la salud de tu piel.

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Cada persona tiene una relación distinta con el estrés, y aprender a reconocer los factores de estrés en nuestras vidas y adquirir las habilidades y herramientas para navegar y manejar esas tensiones se convertirá en tu crema de belleza más potente.

Elige tu método de reducción del estrés y conviértelo en una prioridad y hazlo con regularidad. Vanessa Delli, skin coach holística, recomienda “prestar atención y armonizar el 5to chakra, que gobierna los cinco sentidos, la piel y los pulmones y cultivar la gratitud para calmar el sistema nervioso central.”

Una técnica que no podemos dejar de mencionar, es el tapping, del que hemos hablado hace poco por aquí. Esta técnica de liberación emocional, consiste en dar golpecitos con las yemas de los dedos en puntos meridianos específicos del cuerpo y la cara mientras se verbalizan los pensamientos. 

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En específico, el tapping facial, puede proporcionar un rápido alivio del estrés en el momento y aumentar la circulación de la piel, lo que ayuda a mantener un flujo sanguíneo saludable y un cutis uniforme y brillante; además, el flujo sanguíneo es crucial para reafirmar el tejido facial y suavizar las líneas finas.

 

¿Conclusión?

Esta íntima relación bidireccional entre la piel y la mente, subraya la importancia de un enfoque holístico e interdisciplinario a la hora de entender las alteraciones en la piel a causa del estrés. Por lo que para el tratamiento de estas patologías, no sólo deberían participar dermatólogos, sino también expertos en salud mental.

Expertos mencionados

MARÍA VIDAL
Médico. Especialista en dermatología. 

VANESSA DELLI
Skin coach holística

 

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