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¿Soy una persona “emocionalmente inaccesible”?

Descubrimos las claves principales para tener una relación saludable y, sobre todo, saber detectar si nos encontramos ante una persona emotionally unavailable

Tiempo de lectura: 7 minutos

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No hay duda de que para tener una relación saludable —sea de la naturaleza que sea— es necesario contar con una buena conexión emocional. Ya sea entre amigos, en pareja o familia. “Hay muchos tipos de amor, muchos tipos de persona y muchos momentos diferentes en la vida, por lo que con cada persona con la que me vinculo podré tener una conexión emocional diferente”, asiente Claudia Miraglia, terapeuta de evolución y cambio

Para Miraglia, la base de toda relación sana se puede resumir en un sencillo mantra: “partir de la amistad”, es decir, sentir que la otra persona es nuestro amigo y no nuestro enemigo. “Esa otra persona está ahí para que puedas experimentar una gama de emociones y logres verbalizarlas sin que eso produzca ningún tipo de resentimiento en la relación”, añade. Entonces, ¿qué no puede faltar nunca en una relación saludable? Los resumimos en tres rasgos básicos:

 

  • Buena comunicación: en cualquier tipo de relación, sea romántica o no, tiene que existir la suficiente madurez para ser capaces de expresar nuestros sentimientos con libertad y sin miedo. Eso sí, tiene que ser totalmente bidireccional, del mismo modo que queremos verbalizar nuestras emociones o experiencias, deberemos poder escuchar las del otro.
  • Límites: establecer límites en una relación no solo es fundamental, sino que es un acto de respeto mutuo. No debemos tomarlo como algo negativo, sino como algo beneficioso que favorece la sinceridad, la autoestima y la transparencia en nuestras relaciones. Poder decir “no” cuando lo necesitemos, comunicarnos con asertividad o expresar lo que estamos dispuestos o no a tolerar son algunos aspectos básicos. 
  • Creación de un acuerdo sano y propio de la pareja: según Mandy Len Catron, columnista de “The New York Times”, “los acuerdos son una herramienta para que las parejas expresen sus necesidades y trabajen juntas para elaborar los parámetros que van a definir su hoja de ruta en la relación: desde la salud y las tareas del hogar hasta el sexo y la intimidad”. Contrariamente a la visión idílica del amor romántico que nos han hecho creer, una relación saludable se debe trabajar cada día, por lo que no podemos caer en la inercia o la pasividad.    

 

Y ahora que ya sabemos cuáles son las claves de una relación saludable, la siguiente pregunta que nos debemos hacer es: ¿yo la tengo? Y si no es así, ¿estoy emocionalmente disponible para tenerla? ¿Y mi pareja? En pocas palabras, estar emocionalmente disponible significa estar abierto a experimentar tus emociones, tanto las positivas, como las negativas. De lo contrario, una persona no estará disponible emocionalmente (o emotionally unavailable) será alguien demasiado racional e intransigente que se cierra en banda ante la vida. 

Estos son algunos de los rasgos principales de alguien emocionalmente disponible:

  • Es abierta
  • Flexible
  • No enjuiciadora
  • Abierta a experimentar
  • Empática

 

Mientras que una persona emocionalmente cerrada se caracteriza por:

  • Rigidez
  • Demasiado racionalidad
  • Dispersión
  • Evitación
  • Negatividad 

 

Para la terapéuta Claudia Miraglia, “una de las características de no estar emocionalmente disponible es la incapacidad de vivir abiertamente sus emociones, por lo que en muchas ocasiones se evitar hablar de su sentir o del que rodea a la persona no disponible, esto se puede percibir como antipatía o egoísmo”. 

Esta condición se puede deber a cualquier tipo de detonante, contexto o sufrimiento, tanto del pasado como del presente. “Todos en algún momento de nuestras vidas hemos podido no estar disponibles emocionalmente” por una circunstancia u otra. 

“Perder un ser querido, cambiar de vida o país, perder el trabajo, vivencias personales traumáticas… Poder identificar la razón por la que estoy actuando así y trabajar para sanar es la mejor forma para poder vivir las emociones desde otro lugar”, concluye Miraglia. 

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