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HEAL

Tu acné podría comenzar en tu intestino 

Los naturópatas llevan mucho tiempo observando la relación entre un sistema digestivo poco saludable y el acné. Si te hablamos del síndrome del intestino permeable, leaky gut o hiperpermeabilidad intestinal tal vez no te suene mucho, pero ¿sabías que puede ser el causante de tu rosácea, acné, eczema o psoriasis? 

Te desvelamos todo lo que tienes que saber sobre tu intestino para combatir este síndrome y cuidar de tu piel.

Tiempo de lectura: 8 minutos

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Pongamos atención en el síndrome de leaky gut. El término hace referencia al incremento de la permeabilidad intestinal, es decir, al aumento de la permeabilidad en las paredes del intestino, que podría dejarnos más vulnerables a reacciones inflamatorias y diferentes enfermedades autoinmunes.

Este síndrome lo causa la proliferación de hongos del género Cándida. La cándida es un hongo en forma de levadura​​ patógena invasora que excreta un producto de desecho de micotoxinas (unos compuestos tóxicos producidos de forma natural por este tipo de moho). 

El problema viene, cuando en fases avanzadas de sobrecrecimiento, los hongos Cándida desarrollan filamentos en forma de raíz que excavan pequeños agujeros en la barrera intestinal, como si fueran unas plantitas microscópicas que se quedan pegadas a tus intestinos y a la vez que crecen, les hacen microperforaciones. 

El leaky gut contribuye a la inflamación de todo el cuerpo y por ende, a la inflamación de las glándulas sebáceas de la piel. Las micotoxinas (los compuestos tóxicos que libera la cándida) activan el sistema inmunitario e impulsan la inflamación en la dermis  causando su estimulación excesiva. La inflamación de la piel, aumenta el sebo y la proliferación de células cutáneas (hiperqueratosis), creando un entorno propicio para la obstrucción de los poros, bloqueando los folículos y dando lugar a granos y heridas de acné.

Las micotoxinas también alteran el metabolismo de la glucosa, aumentando la insulina. El exceso de insulina, alimenta la inflamación y contribuye al desequilibrio hormonal, que promueve el acné.

 

¿Cuándo nos exponemos a este tipo de hongo? 

Es mucho más frecuente de lo que te imaginas: en la cadena alimentaria de las fábricas; por lo que podemos encontrarlo en alimentos tan comunes como el maíz, cacahuetes, cereales, semillas, etc.

Hay que tener en cuenta que la barrera intestinal no es como un grifo que está cerrado (no hay síndrome de leaky gut) o abierto (padecemos el síndrome de leaky gut). Un cierto nivel de permeabilidad intestinal es normal. El leaky gut de bajo nivel transitorio está presente en personas que están sanas, cuando por ejemplo sufren una infección en el intestino -ya que la permeabilidad del intestino ayuda a eliminar las bacterias- o en las mujeres embarazadas, para transferir sustancias inmunes entre la madre y el feto.

El leaky gut empieza a convertirse en un problema cuando hay demasiada permeabilidad durante demasiado tiempo

 

¿Cómo evitar el leaky gut y tener una piel radiante?

Aunque no podemos tener ningún control sobre algunos factores que desencadenan el leaky gut, como el envejecimiento, la exposición a los hongos, las intolerancias alimentarias (gluten, lactosa) o las enfermedades autoinmunes (Crohn, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad celíaca, diabetes tipo 1), etc. Podemos crear fácilmente y con relativa rapidez un microbioma intestinal próspero, siguiendo unos simples cambios en nuestra dieta y estilo de vida. 

Los dos factores determinantes para tener un intestino sano son los alimentos que ingerimos y la forma en que afrontamos el estrés.

 

Alimentación

 

Los 4 “NO”

 

1.Evita la dieta de estilo occidental: alta en azúcar, alta en grasas saturadas, alta en fructosa, alta en proteína animal.

2.Esquiva los aditivos alimentarios (glucosa, sal, emulsionantes, colorantes artificiales, cereales refinados, etc.)

3.Limita el alcohol.

4.Escaquéate (¡cuando sea posible!) de tomar medicamentos, incluidos los antiinflamatorios no esteroideos y antibióticos.

 

Los 4 “SÍ”

 

1.Consume unos 30 g/día de diferentes tipos de fibra, procedentes de frutas, verduras o cereales integrales. Intenta que sean productos ecológicos y que no hayan sido rociados con pesticidas (glifosato).

2.Come la cantidad adecuada de proteínas sin que haya un exceso de proteínas animales.

3.Consigue tus grasas saludables de frutos secos, semillas, aguacate y pescado azul.

4.Asegúrate de que incluyes en tu dieta vitamina D, zinc, glutamina y triptófano.

 

Alimentos específicos para reducir la permeabilidad intestinal:

 

1.Quercetina: presente en las manzanas; té negro y verde; brócoli, coles de Bruselas, coliflor (y otras verduras del género Brassica); cebollas; trigo sarraceno y cítricos. Ya lo dice el refrán: “An apple a day keeps the doctor away”,  las manzanas serán tus grandes aliadas, ya que también contienen pectina, otra fibra importante para la salud intestinal.

2.Galato de epigalocatequina (ECGC): té verde, moras, cerezas ácidas, melocotones, nectarinas, etc.

3.Antocianidinas: albahaca, moras, arándanos, cerezas, cacao, té verde, uvas, menta, almendras, granada, cebollas rojas, col roja, romero, salvia, nueces, etc.

4.Naringenina: cáscara de cítricos y tomates.

5.Genisteína: Germinados de alfalfa, garbanzos, semillas de lino, cacahuetes, guisantes, ciruelas pasas, grosellas, soja, etc.

 

Estrés

 

La teoría del intestino-cerebro-piel explica que los estados emocionales como la ansiedad, la depresión y el estrés psicológico alteran el equilibrio de nuestro microbioma intestinal, dando lugar a un intestino permeable. 

Tanto el estrés físico como el psicológico, son perjudiciales para la barrera intestinal, tanto de forma directa, al afectar a la integridad de nuestro intestino, como de forma indirecta, al repercutir en el sueño y reducir la producción de ácido estomacal, lo que provoca una mala digestión de las proteínas y un mayor riesgo de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Para tener un intestino sano, tenemos que asegurarnos que no sufrimos estrés, ¡de cualquier tipo!; psicológico, laboral e incluso estrés acústico (música alta, ruido de construcción, etc). Debemos dedicar tiempo a dormir lo suficiente y aplicar técnicas diarias de gestión del estrés para aumentar nuestra capacidad de recuperación.

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